domingo, 26 de noviembre de 2017

Luchana

Tras escuchar esa frase de la boca de Tristán, Isolda no sabía qué contestar, mientras que él temía su respuesta. Ella no iba a buscar confrontación, ella se lo iba a guardar todo dentro, iba a dar una pequeña queja que se le olvidaría en el segundo 2, ya que Tristán la conocía, y por desgracia sabía que ella realmente estaría ahí siempre (a diferencia de lo que él sentía que había hecho).

- Sé quien eras - contestó Isolda mientras miraba a Tristán- y sabes que puedes contar siempre conmigo y, aunque no te lo creas, creo que yo en el fondo  puedo contar contigo pese a una montaña de monosílabos recibidos. Cuéntame, ¿qué pasa?.

Esa respuesta dejó a Tristán medio aliviado y medio descolocado, no era la respuesta que esperaba de Isolda; sabía que podía contar con ella, pero ella no era de hablar de "sus cosas", le había abierto el corazón a él hacía años con sus problemas de la infancia, adolescencia y juventud, pero después lo que hacía era rumiar dentro de ella todo, mientras que esta respuesta no era lo que esperaba; era más una respuesta propia del propio Tristán, igualmente callado para lo suyo, igualmente sufrido pero más determinante en situaciones dolorosas.

De todos modos Tristán mantuvo la mirada a Isolda y le dijo:

- Las marcas, que además como bien sabes están en la pared del Wagner, han vuelto a aparecer, vuelve a haber pistas y remiten de nuevo a las marcas que habíamos descubierto. No me odies por volver por eso pero...hay que meter mano en eso y solo yo sé lo suficiente.

La cara de Isolda no cambió, simplemente se tocó el hoyuelo, al más puro estilo Kirk Douglas, de su barbilla y le dijo: "Vamos a otro sitio"

Y desde allí salieron por el callejón trasero del Wagner para acabar en la terraza de una cafetería en la calle Luchana. Era un buen sitio ya que entre los estudiantes que estaban saliendo de la biblioteca y los empleados del Teatro Rosalía que metían todo el atrezzo de la obra representada dos "modernillos" como Isolda y Tristán. Mientras Isaolda empezaba su té con limón acompañado por un bocatín vegetal Tristán hacía frente a una cerveza francesa negra a la que se había aficionado, y de repente Isola dijo.

- La verdad es que tu visita no me resulta extraña, sobre todo después de que tu amigo Gervasio haya venido por el Wagner a hacer la misma pregunta hace 45 minutos.

La sorpresa se mostró en la cara de Tristán, ¿Gervasio? ; ¿qué demonios podía haber hecho a GErvasio ir allí? o más bien ¿qué más sabía Gervasio? y ¿qué hacía hablando de estos temas con Isolda sin haber hablado conmigo?. No había parado de pensar eso cuando automáticamente le preguntó a Isolda.

- Iso, ¿qué le contaste?-

Y la respuesta de Iso fue definitiva.

- Le dije que te esperaba. Que solo hablaría contigo. Y por eso él está justo detrás de ti.